La víspera de una carrera, el entrenamiento ha terminado y conviene evitar hacer más. Tras varias semanas de preparación, existe la tentación, pero el artículo recuerda que el objetivo es sencillo: llegar a la línea de salida descansado, suficientemente hidratado, con energía, el material listo y la mente tranquila. Los principios siguen siendo los mismos, tanto si se trata de un 5 km, un 10 km, un medio maratón, un maratón o un trail.
Para la mayoría de los corredores, no es necesario realizar un entrenamiento real la víspera. La prioridad que se anuncia es la recuperación, no el desarrollo de las cualidades físicas. No obstante, algunos pueden conservar el hábito de un trote muy ligero, durante unos minutos o con aceleraciones para notar las piernas, siempre que no se intente nada nuevo y no se convierta esa salida en un entrenamiento.
El artículo recomienda comer como de costumbre, sin revolucionar la alimentación. Indica que en distancias en las que importan las reservas de energía, los hidratos de carbono ocupan un lugar importante en los últimos días, y al mismo tiempo aclara que no hace falta comer muchísimo la víspera por la noche. Aconseja evitar los alimentos grasos o muy picantes si alteran la digestión y no probar ni un alimento nuevo ni un complemento.
En cuanto a la hidratación, hay que llegar correctamente hidratado al inicio, bebiendo de forma regular durante el día según la sed y los hábitos, sin buscar beber mucho más de lo habitual. El artículo aconseja evitar esperar hasta el último momento para beber grandes cantidades, y no forzarse a beber varios litros solo porque llega la carrera. En las pruebas largas, las necesidades pueden variar según el tiempo y la temperatura.
Por último, la víspera debe mantenerse tranquila y orientada a la recuperación. El artículo recomienda evitar las actividades físicas importantes, y al mismo tiempo precisa que un día normal y relativamente tranquilo encaja. También menciona el sueño como fuente de estrés y recuerda que una noche imperfecta no basta para cancelar las semanas de entrenamiento, invitando a conservar el ritmo habitual en lugar de intentar acostarse muy pronto a toda costa.