Después de los esfuerzos y la energía de la Etapa 1, la atmósfera del vivac cambia de forma notable. La tarde está pensada como un momento para recuperarse, recargar energías y disfrutar plenamente de la vida en el Sáhara. Tras el almuerzo, los participantes disponen de unas horas muy tranquilas: algunos leen, otros juegan a las cartas y conversan, muchos eligen la siesta, mientras que otros se quedan simplemente en silencio, frente a los vastos espacios y el decorado.
A las 16:00, el campamento se reúne para una sesión de yoga en el corazón del vivac. El relato insiste en el efecto de la práctica después de los esfuerzos de la jornada anterior: los cuerpos se estiran, se relajan y luego el sol va descendiendo progresivamente hacia el horizonte. La sesión termina justo cuando el desierto pasa a la luz cálida de la puesta de sol, antes de la cena y de llegar un poco antes para descansar, a medida que se acerca la Etapa 2.
La Etapa 2 apunta a ser una de las más espectaculares, con dos distancias posibles: 11.7 km o 15 km. El recorrido pone en valor el “running en el Sáhara” a través de paisajes dramáticos y un terreno variado, con un decorado que cambia permanentemente. La salida arranca sobre un km bastante llano, antes de subir a una cresta, y luego alterna tramos rocosos y arena, abriendo progresivamente la vista sobre el desierto.
El momento cumbre es un descenso trepidante desde una gran duna. Los competidores pueden saltar en la arena para llegar al Checkpoint 1, donde se prevén avituallamientos de agua, sombra y también hielo para refrescar la nuca y ayudar a gestionar el aumento regular de las temperaturas en el desierto. Después, la progresión continúa con un cruce relativamente llano hacia el Checkpoint 2.
Por último, el relato detalla el acercamiento al Checkpoint 2 y el ambiente de la mañana. El recorrido propone una elección de itinerario: una opción más corta y otra más larga, antes de volver a juntarse para el último empuje hasta la llegada. La etapa también está marcada por un amanecer espléndido y una luz dorada que iluminan el paisaje durante toda la mañana, reforzando la identidad del día.